Primero las preguntas del negocio
Identificamos qué decisiones se repiten y qué información falta para resolverlas. Facturación, margen, rotación y cobranza pueden tener definiciones distintas entre áreas. Acordamos fórmulas, periodos, responsables y niveles de detalle para construir indicadores consistentes. También revisamos quién verá información sensible. El resultado inicial es un catálogo de métricas que permite discutir el negocio con una base común y evita gráficos sin propósito.
Preparar datos confiables
Evaluamos hojas de cálculo, bases de datos y sistemas disponibles, junto con calidad, acceso y frecuencia de actualización. Diseñamos limpieza, relaciones y transformaciones documentadas. Si faltan datos o existen inconsistencias, las hacemos visibles y proponemos su corrección con el área responsable. Un dashboard no vuelve confiable una fuente incompleta: por eso incluimos validaciones y conciliación de cifras con los registros de origen.
Paneles que tu equipo pueda utilizar
Seleccionamos Power BI u otra herramienta según usuarios, licencias e integración. Organizamos una lectura clara, filtros relevantes y niveles de acceso acordados. Probamos los resultados con usuarios del negocio y documentamos actualización y mantenimiento. La propuesta distingue diseño, preparación de datos, licencias y operación. También definimos quién revisa las métricas y cómo se incorporarán nuevas preguntas sin perder consistencia en el modelo.
